Había una vez un libro de matemáticas que se fue de viaje y al volver dijo: «¡Me perdí en un bosque de signos de interrogación!» Su amigo, el diccionario, le contestó: «¡No te preocupes, cualquiera se confunde! ¡Ese bosque es un auténtico acertijo de palabras!» Al final, el libro de matemáticas se rió y dijo: «Bueno, al menos fue una aventura con mucha suma de diversión.»