¿Por qué las parejas de relojes nunca discuten? Porque saben cuándo darle tiempo al otro. Imagínate una discusión: «¡Ya te dije que no era mi culpa, eran las 2:59 y no las 3! ¡Qué tanteito! Además, tú fuiste el que sonó primero, ¡tic-tac!»»
¿Por qué las parejas de relojes nunca discuten? Porque saben cuándo darle tiempo al otro. Imagínate una discusión: «¡Ya te dije que no era mi culpa, eran las 2:59 y no las 3! ¡Qué tanteito! Además, tú fuiste el que sonó primero, ¡tic-tac!»»