Un hombre supersticioso se sube a un avión y le dice al pasajero de al lado: «Espero que no haya gatos negros en este vuelo». El otro responde: «Tranquilo, solo volamos aves». El primero suspira: «¡Menos mal! Ya me veía cambiando de planeador por una escoba voladora». Ambos ríen y el azafato les ofrece un trébol de cuatro hojas para más seguridad en el aire.