En la selva, un elefante está en un charco de barro mirando a un grupo de pájaros. Uno de los pájaros le pregunta: «¿Por qué estás tan pensativo, amigo elefante?». El elefante responde: «Es que una vez probé a volar en mi mente, pero mi cuerpo no se da por enterado». Y el pájaro le contesta: «No te preocupes, a nosotros nos pasa al revés: soñamos con un buen chapuzón, pero nuestros cuerpos no quieren bajar de las ramas».