En una fiesta de disfraces, un tipo se presenta vestido de semáforo. Alguien le pregunta: «¿Por qué de semáforo?». Y él contesta: «Para ver si logro que alguien se detenga a hablar conmigo, aunque sea en rojo». Mientras tanto, su amigo llega tarde y dice: «Perdón el retraso, me iluminó en amarillo… ¡y aún así me demoré!».