¿Por qué los programadores odian la naturaleza? Porque allí los «bugs» no se pueden arreglar con un par de líneas de código y cuando tratan de actualizar una planta, solo consiguen quedarse atrapados en un bucle floral infinito.
¿Por qué los programadores odian la naturaleza? Porque allí los «bugs» no se pueden arreglar con un par de líneas de código y cuando tratan de actualizar una planta, solo consiguen quedarse atrapados en un bucle floral infinito.