Un hombre entra a un restaurante lleno y le pregunta al camarero: “¿Tienen mesas para dos?”. El camarero le responde: “Lo siento, estamos completos”. El hombre replica: “Perfecto, entonces quiero una pizza y dos sillas, ¡haremos un picnic en la sala de espera! ¿Admiten perros?”, y el camarero contesta: “No, pero si trae la correa podría ser el nuevo encargado de reservar las mesas”.