¿Por qué los números nunca se llevan bien con las ecuaciones? Porque cada vez que intentan acercarse, las ecuaciones les dicen: «¡No te acerques demasiado, podría derivar en una raíz cuadrada de problemas complejos!»
¿Por qué los números nunca se llevan bien con las ecuaciones? Porque cada vez que intentan acercarse, las ecuaciones les dicen: «¡No te acerques demasiado, podría derivar en una raíz cuadrada de problemas complejos!»