Y es que habían nacido gemelas: Marta y Miguelina. Eran idénticas físicamente, pero tenían gustos diferentes. A Marta le gustaban los barcos y navegar y Miguelina eran amante de la naturaleza.
Marta con el tiempo se hizo dueña de un viejo barco y jamás se casó. Mientras que Miguelina vivía feliz con su adorado esposo y su hermosa familia. Un día sucedió que el barco de Marta se hundió y el esposo de Miguelina murió justo ese día.
Unos días después, una amable anciana vio a Marta y lo confundió con Miguelina.
Ella dijo: «Lamento tu pérdida. Debes sentirte terrible».
Marta, pensando que ella estaba hablando de su barco, dijo: Diablos, no. De hecho, me alegro de haberme librado de él. Ya estaba muy viejo y podrido desde el principio. Su trasero estaba todo arrugado y olía a pescado viejo y muerto.
Él siempre estaba perdiendo el agua; tenía una grieta en la espalda y su timón ya no levantaba mucho. Cada vez que lo usaba, había que hacer un gran esfuerzo, pero igual, no llegaba a ninguna parte. Supongo que lo que finalmente lo acabó fue cuando decidí cambiarlo por otro, ya era hora de buscar otros horizontes.
Realmente ya no había nada que hacer…. La anciana se desmayó. 🥴🥴
JAJAJAJAJA ¡POBRE ANCIANA! 😝😝