Marcelino es muy malo en matemáticas. Los padres lo han probado todo: explicaciones, juguetes educativos, centros especializados, terapia, nada ha ayudado. Entonces, escuchan que hay una escuela de monjas en el barrio que está muy bien y deciden hacer un intento más y mandan a Marcelino a la escuela de monjas.
El primer día, Marcelino regresa a casa con la cara seria y se va directo a su habitación, sin ni siquiera saludar a su madre. Se sienta en su escritorio y estudia, estudia sin parar. La madre lo llama a cenar, cena muy rápido e inmediatamente vuelve a la escuela.
La madre ni siquiera lo cree. Esto continúa durante algunas semanas.
Un día, Marcelino regresa a casa con el librito, que le da a su madre. ¡Nota 10 en las matemáticas! La madre no puede evitarlo y pregunta:
– Hijo, dime ¿qué te hizo cambiar así? ¿Fueron las monjas?
Marcelino niega con la cabeza.
– ¿Entonces que es? – insiste la madre – Fueron los libros, la disciplina, la estructura docente, el uniforme, los compañeros, ¿QUÉ SERÁ?
Marcelino mira a su madre y dice:
– El primer día, cuando vi a ese hombre clavado en el signo más, enseguida me di cuenta de que no estaban jugando…
JAJAJAJAJA ¡¡POBRE DE MARCELINO!! 🤣 🤣 🤣 🤣