Los Secretos de las Alturas

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¿Por qué las montañas nunca cuentan secretos? Porque no quieren convertirse en «cerros de problemas». Además, las colinas siempre las andan mirando de reojo, cuchicheando: «¡Ahí va otra montaña de líos!» Y mientras tanto los valles, tranquilitos, solo comentan: «¡Aquí no nos metemos en altitudes ajenas!»