Un tren y un coche están en un bar ferroviario. El coche dice: «Yo corro rápido por las autopistas». El tren responde: «Bueno, yo siempre tengo la vía libre. Literalmente». El coche replica: «Pero yo puedo hacer curvas cerradas». El tren se ríe: «Claro, y yo puedo llevar a cincuenta personas a la vez… ¡sin que se mareen!» El coche se queda callado, mira su tanque y piensa: «Hoy definitivamente me he quedado sin gasolina de argumentos».