La Carrera del Tomate Sonrojado

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¿Por qué el tomate nunca puede ganar una carrera contra el pepino? Porque cuando el tomate está a punto de dar el gran salto, siempre ve a sus amigos zucchinis y se queda rojo de vergüenza, perdiendo toda su compostura. Mientras tanto, el pepino solo sigue fresco y sereno, rodando hacia la meta sin que nada lo distraiga.