Un explorador llega a una isla deshabitada y encuentra una lámpara mágica. Al frotarla, aparece un genio que dice: «Te concederé un deseo, pero con una condición: ¡debes compartirlo con la isla!». El explorador emocionado pide una pizza, y el genio exclama: «Perfecto, ahora tu mitad es la margarita, y la otra mitad… ¡es hawaiana porque siempre hay piñas en una isla!». El explorador suspiró: «Esto es lo que pasa por dejar la brújula en modo vacaciones».