¿Por qué los filósofos nunca juegan al escondite? Porque cada vez que les toca esconderse, caen en una crisis existencial sobre si realmente pueden ser encontrados, y para cuando terminan de pensar, ya olvidaron dónde están.
¿Por qué los filósofos nunca juegan al escondite? Porque cada vez que les toca esconderse, caen en una crisis existencial sobre si realmente pueden ser encontrados, y para cuando terminan de pensar, ya olvidaron dónde están.