Eternamente Divinos

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Un día, Hermes decidió abrir un gimnasio en el Olimpo porque escuchó que Apolo quería estar más en forma. Después de la primera semana, Apolo le preguntó: «Hermes, ¿por qué los dioses no bajamos de peso?». Hermes, riendo, respondió: «¡Porque aquí nunca dejamos de ser deidades!»