Un mago decidió que iba a aprender a hacer magia con animales. Se puso a entrenar a su conejo para que desapareciera. Después de semanas de ensayo, finalmente el conejo desapareció… ¡junto con su sueldo! El mago dijo: «¡Qué buen truco! Ahora sólo falta aprender a vivir de ilusiones.»