Un día el director de una orquesta nota que el trompetista está tocando todas las notas correctas, pero medio segundo después que los demás. Lo llama y le pregunta: «¿Por qué siempre llegas tarde a cada nota?». El trompetista responde: «Es que mi reloj es un metrónomo suizo, ¡y siempre está exactamente en la suiza!»