El Triángulo Amoroso Lingüístico

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¿Por qué el libro de gramática siempre estaba en desacuerdo con el de pronunciación? Porque el primero decía: «¡Las reglas existen por algo!», y el segundo replicaba: «¡La lengua está viva, deja que baile un poco!». Mientras tanto, el diccionario solo se reía, sabiendo que ambos necesitaban de él para encontrarse en medio de un punto y coma.