¿Por qué el tenedor siempre iba a las reuniones laborales de la cocina? Porque era el único que lograba clavar las citas a la primera y nunca se le escapaban los temas. El cuchillo siempre decía: «¡Eso es afilado!» y la cuchara respondía: «¡Qué maleducado!» Pero el tenedor tenía esa virtud de pinchar donde realmente importaba, y aunque a veces la sartén hervía de celos, al final todos sabían que lo hacía para mantener todo en su sitio… ¡y ya sabes, en la cocina eso es in-¡tenedor!