¿Por qué el sándwich de jamón nunca juega al escondite con la ensalada? Porque cada vez que se oculta bajo una hoja de lechuga, el aderezo empieza a contar chistes malos y lo delata de la risa. Y claro, entre tanto tomate colorado de vergüenza, jamás logra esconderse bien. ¡Es que ya ni la mostaza puedes confiar para que guarde un secreto!