Un médico se enfrenta a una fila de pacientes. El primero se queja de dolor de cabeza y el médico le da una taza de té. El siguiente, con dolor de estómago, recibe otra taza. El tercero, resfriado, igualmente. Un paciente curioso al final pregunta: «¿Doctor, cuál es el remedio milagroso, el té?» El médico responde: «No, ¡es que se nos descompuso la cafetera y estoy desesperado por un descanso!»