Un día, un plátano y un condón iban caminando por la calle. El plátano decía: «Mira, amigo, ahí viene el humano del supermercado, ¡qué emoción, me van a comer ya!» Y el condón sonríe y responde: «A mí siempre me toca trabajar primero, pero al menos me pagan el taxi.»