Un pirata se encontró con una lámpara mágica y al frotarla, un genio apareció y le dijo: «¡Te concederé tres deseos, pero cuidado, que el último será divertido pero inusual!» El pirata pidió un barco increíblemente rápido, un mapa del tesoro infinito y, por último, decidió ser el mejor navegante del mundo. Al siguiente día, el genio le dijo: «¡Cumplido! Solo que ahora tienes GPS y no puedes evitar desobedecerlo, ¡prepárate para recalcular… recalcular… recalcular!» El pirata, atrapado en un bucle de rutas, se rió sin parar. ¡Era el único pirata con un barco infinitamente veloz… pero siempre perdido!