En alta mar, el capitán pirata llama a su loro y le pregunta: «¿Dónde está el tesoro, Polly? ¡Habla claro o te llevaré al fregadero!» El loro responde: «¡Argg, capitán! ¡El fregadero es donde escondí las galletas de la tripulación para mi bocadillo nocturno!» El capitán ríe y dice: «¡Argg, por eso la brújula solo apuntaba a la despensa!»