¿Por qué nunca invitan a la isla más excéntrica a las reuniones de archipiélagos? Porque siempre insiste en que la «marea» es lo más alta en la moda y termina causando un «maremoto» de risas forzadas con sus historias de su época de arrecife. Además, tiene la extraña manía de decorar con palmeras sus sombreros, ¡y las corrientes de chismes no perdonan a nadie!