El Detective y el Misterio del Tablero de Ajedrez

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¿Por qué al detective privado le encantaba el ajedrez? Porque siempre sospechaba que había algo sospechoso en el «caballo», pero más enigmático aún era cómo algunos peones desaparecían sin dejar rastro. Y así, cada partida era como un caso sin resolver: «El Misterio del Rey que nunca salía del tablero». Lo extraño es que siempre acusaba a la reina, quien, sospechosamente, podía moverse en cualquier dirección. ¡Caso cerrado!