Un detective famoso llega a una casa embrujada y la dueña le dice: «¡Aquí hay un misterio imposible de resolver!». El detective, curioso, pregunta: «¿Cuántos fantasmas lo han intentado ya?». Ella responde: «Ninguno, siempre desaparecen cuando están por descubrirlo». El detective sonríe y replica: «¡Menos mal que traje un termo de café! ¡A ver si desaparezco yo del cansancio!».