Un hombre supersticioso va a una tienda de amuletos porque se siente terriblemente desafortunado. Le pregunta al vendedor cuál es el amuleto más potente. El vendedor le muestra una pata de conejo y le dice: «Esta es infalible». El hombre, algo escéptico, pregunta: «¿Por qué una pata de conejo?». El vendedor responde: «Porque si fuera tan afortunado, el conejo habría conservado sus cuatro patas, ¿no crees?».