En una convención de magos, un joven ilusionista nervioso va al escenario y dice: «Voy a desaparecer en tres aplausos». El público aplaude una vez, luego dos veces, pero en el tercer aplauso, el joven dice: «¡Espera, olvidé mi varita!»… y desaparece el micrófono. ¡Magia!