Un tren y un autobús estaban charlando en una estación. El tren dice: «Yo recorro miles de kilómetros sin esfuerzo». El autobús responde: «Sí, pero yo conozco cada bache de la ciudad íntimamente». De repente, un tranvía pasa y comenta: «Vaya, chicos, al menos ustedes no tienen que preocuparse por las palomas que opinan de mi techo diariamente». Todos ríen y acuerdan que cada viaje tiene su propio ‘carril’ de desafíos.