Un libro le dice a otro: «¡Estoy agotado!» El segundo libro responde: «¿De tantos lectores?» y el primero aclara: «No, de tantos marcapáginas olvidados que me están empalagando». Entonces el segundo susurra: «Bueno, al menos nunca te han dejado en suspenso… como a mí, que me falta el capítulo final desde la imprenta».