¿Por qué los smartphones nunca se llevan bien con las calculadoras? Porque cada vez que intentan organizar una fiesta, los smartphones solo quieren descargar aplicaciones, mientras que las calculadoras insisten en sumar amigos. Al final, siempre terminan llamando al WiFi para arreglar las diferencias, ¡pero el WiFi nunca llega a tiempo porque está siempre ‘desconectado’!