¿Por qué el astronauta no podía contar chistes en el espacio? Porque cada vez que lo intentaba, no había atmósfera para sus bromas. Un día le dijo a su compañero: «Oye, este lugar está de otro mundo, pero mis chistes parecen perdidos en la Vía Láctea». Al final, decidieron que para sus chistes mejor quedarse en la órbita de un buen café en la base espacial, donde al menos las risas no se evaporan en el vacío cósmico.