Un médico estaba prescribiendo una dieta nueva a su paciente. «Nada de azúcar, nada de grasas, y por supuesto, nada de comer entre comidas», decía. El paciente preocupado preguntó: «¿Y qué voy a comer, doctor?» El médico respondió sonriendo, «bueno, con esta dieta, ¡tendrás tanto tiempo libre que podrás cenar tranquilamente tus propias palabras cuando el hambre te haga hablar antes del postre!»