«Café: Aventurero de Taza Fija»

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¿Por qué el café nunca es buen compañero de aventuras? Porque siempre se queda en la taza, sin importar a dónde vayas. Un día le dije: «¡Vamos a escalar una montaña!» y me respondió: «Lo siento, soy un cafecito… ¡no soy un latte con alas!»