En una tienda de bebidas, una lata de refresco se encuentra con una copa de vino y le dice: «¿Sabes por qué siempre me hacen burbujas?» La copa responde: «No lo sé, ¿por qué?» La lata dice: «Porque siempre estoy bajo presión para ser refrescante, mientras tú eres el que siempre levanta el ánimo solo con beber un poco.» La copa se ríe y dice: «¡Qué bueno que no somos amigo granizado, porque siempre está hecho un frío total!»