Un refresco de cola y una taza de té estaban en una pelea. El té decía: “¡Tú eres demasiado azucarado y artificial!”. El refresco respondió: “¡Y tú siempre te andas calentando por cualquier cosita!”. Entonces llegó el café y dijo: “¡Relax, relájense, que yo solo estoy aquí para despertarles el buen humor!”. Todos rieron y compartieron una ronda de limonada para refrescarse.