Atraco a la joyería

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Un atraco a una joyería La policía, como no, acude rápidamente al lugar de lo hechos, tras varias horas
inspeccionando la zona, ni una sola pista. En esto que comenta el guardia a su compañero:
– No podemos presentarnos ante el jefe con las manos vacías, ya sabes que tiene muy mala leche ¿qué hacemos?
El compañero se queda mirando un rato el lugar, y en un portal cercano ve durmiendo plácidamente un borracho, y dice:
– ¡Ya está!, principal sospechoso el borracho
Se lo llevan a comisaría. Una vez allí, comienza el interrogatorio por parte de «cabreado» inspector:
– Muy bien simpático ¿dónde están las joyas? (el borracho ni palabra)
-¿Que dónde están las joyas, no disimule? (y el borracho medio dormido, ni palabra)
Tras preguntarle unas 10 veces, y lógicamente no encontrar respuesta, dice:
– ¡Guardia tráigame un caldero de agua fría, verá como se espabila éste!
Le coge la cabeza al borracho y comienza a meterla en el caldero mientras le pregunta una y otra vez:
– ¿Dónde están las joyas? ¡colabore! ¿dónde están la joyas?
El borracho comienza a despertar, y tras unos minutos, y sin entender nada de lo que pasaba, grita:
– ¡Contraten un buzo por favor, que yo no las encuentro!

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