¿Por qué los electrones nunca son buenos en el amor? Porque cada vez que están a punto de comprometerse, sienten una atracción insuperable, pero luego recuerdan su regla de oro: ¡nunca perder su energía en algo estable!
¿Por qué los electrones nunca son buenos en el amor? Porque cada vez que están a punto de comprometerse, sienten una atracción insuperable, pero luego recuerdan su regla de oro: ¡nunca perder su energía en algo estable!