¿Por qué las montañas nunca se sienten solas? Porque siempre tienen un par de amigos «picos» que los hacen reír con sus «elevadas» ocurrencias. Y cuando uno se siente bajito, un buen «acantilado» siempre le levanta el ánimo.
¿Por qué las montañas nunca se sienten solas? Porque siempre tienen un par de amigos «picos» que los hacen reír con sus «elevadas» ocurrencias. Y cuando uno se siente bajito, un buen «acantilado» siempre le levanta el ánimo.