¿Por qué las montañas nunca juegan al escondite? Porque cuando intentan esconderse, siempre terminan siendo picos… de la curiosidad. Y claro, una montaña no puede evitar destacarse entre colinas, ¡así que siempre las encuentran!
¿Por qué las montañas nunca juegan al escondite? Porque cuando intentan esconderse, siempre terminan siendo picos… de la curiosidad. Y claro, una montaña no puede evitar destacarse entre colinas, ¡así que siempre las encuentran!