¿Por qué el libro de matemáticas estaba triste? Porque tenía demasiados problemas. Pero un día decidió buscar ayuda profesional y fue al psicólogo. El terapeuta lo miró y le dijo: «¡Relájate, ecuación! La vida tiene soluciones, solo es cuestión de despejar lo que te afecta y simplificar tus dilemas. ¡Eres un genio oculto, solo necesitas encontrar tus propias incógnitas positivas!»