Un día, la conexión a Internet estaba tan lenta que decidió ir al psicólogo. El psicólogo le pregunta: «¿Qué te trae por aquí?» Internet responde: «¡Todo el mundo me dice que me relaje y fluya más rápido, pero a este paso no puedo superar ni mi miedo al buffering!» El psicólogo, confuso, le aconseja: «Cuando te sientas cargado, no dudes en reiniciar, ¡a veces eso ayuda a despejar la mente y las cookies!»