Un triángulo amoroso se preguntaba quién tenía la relación más complicada. El triángulo rectángulo dijo: «El mío es sencillo, solo tengo un ángulo recto». El triángulo isósceles respondió: «Al menos tú no tienes dos lados iguales que siempre están celosos». Y el triángulo escaleno dijo: «Imagínense tener que explicarle a todos por qué ninguno de mis lados se habla entre sí». Así que al final decidieron que su vida amorosa era un verdadero problema sin solución… ¡pero al menos eran congruentes en sus desdichas!