Un aficionado tan obsesionado por el fútbol que decide pintar las paredes de su casa como un estadio. Cuando su esposa llega y lo ve, le pregunta: «¿Y dónde está el sofá?» Él responde: «Lo vendí, necesitaba más espacio para los tiros libres». Ella suspira y dice: «¡Espero que al menos hayas dejado el VAR en la cocina, porque ahí también haces falta cada vez que cocinas!»