¿Por qué los aviones nunca guardan rencor? Porque siempre pasan por alto… pero más allá de las nubes. Un día, un piloto y un avión discutieron. ¿Cómo terminó? Con el piloto diciendo: «¡Me siento fuera de control!», mientras que el avión replicó: «Tranquilo, aquí mando yo volando». ¡Vaya manera de resolver sus diferencias!